La ideologia alemana
La ideologia alemana Esta trayectoria se apuntaba ya en los Anales Franco-Alemanes, en la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel y en el trabajo Sobre la cuestión judía[137]. Y como esto se hizo, por aquel entonces, todavía en el plano de la fraseología filosófica, los términos que en dichos trabajos se deslizaban, tales como los de «esencia humana», «género», etc., dieron a los teóricos alemanes el deseado pie para desconocer y tergiversar el sentido real del razonamiento, creyendo que se trataba, una vez más, de una nueva manera de usar sus desgastadas levitas teóricas; no en vano el dottore Graziano de la filosofía alemana, el doctor Arnold Ruge, pensó que podía seguir agitando ante estos razonamientos sus desmañados brazos y seguir ostentando su careta pedantesco-burlesca. Hay que «dejar a un lado la filosofía» (Wigand, p. 187, cfr., Hess, Die letzten Philosophen[138], p. 8), hay que saltar fuera de ella y afrontar como un hombre sencillo y corriente el estudio de la realidad, para lo que se dispone, también en el terreno literario, de un inmenso material, desconocido naturalmente por los filósofos; cuando, situándose en este plano, se enfrenta uno de nuevo con gentes como Krummacher o Stirner, se ve que hace mucho tiempo que se han quedado «atrás» y por debajo. Entre la filosofía y el estudio del mundo real media, sobre poco más o menos, la relación que existe entre el onanismo y el amor sexual. San Sancho, que a pesar de su ausencia de pensamiento, corroborada por nosotros con gran paciencia y ostentada por él enfáticamente, permanece dentro del mundo de los pensamientos puros, solo puede salvarse de él naturalmente, por medio de un postulado moral, el postulado de la «ausencia de pensamientos», p. 196 de «el libro». Es el burgués que se salva del aprieto por medio de la banqueroute cochonne[139], con lo que, como es natural, no se convierte en un proletario, sino sencillamente en un burgués quebrado. No se convierte en hombre apegado a la realidad, sino sencillamente en un filósofo quebrado carente de pensamientos.