La ideologia alemana
La ideologia alemana Finalmente, la práctica de la fanfarronerÃa [puede] convertirse de nuevo en una simple [práctica] dentro de la teorÃa, [en cuanto] el santo [se jacta] en las palabras más pomposas de cosas que jamás ha hecho, tratando de pasar de contrabando como creaciones originales, por medio de frases muy sonoras, una serie de trivialidades tradicionales. Esto ocurre, en rigor, con todo el libro, y especialmente con su construcción de la historia, que trata de imponernos como un razonamiento y que no es, en realidad, más que una mala copia, con la afirmación de que «el libro» «parece escrito contra el hombre» (Wigand, p. 168), y con toda una serie de aseveraciones por el estilo de las siguientes: «Infundo a los pueblos el hálito del yo viviente», p. 219; «Descargo mis golpes vigorosos», p. 254; «El pueblo está muerto», p. 285; la afirmación de «hurgo en las entrañas del derecho», p. 275, y el bando retador, acompañado de citas y pequeñas sentencias, llamando al palenque a «un adversario corpóreo», p. 280.