La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Es cierto, no obstante, nuevamente, de alguna manera, pero, pues… he aquí los ganchos mágicos que reúnen los eslabones del desenvolvimiento especulativo. El señor Szeliga ha hecho pasar el misterio de la esfera de los criminales a la esfera de la alta sociedad. Necesita mantener, construir el misterio de acuerdo al cual el gran mundo posee sus círculos exclusivos, cuyos misterios son misterios para el pueblo. A este fin, no bastan los ganchos mágicos de que hemos hablado; se hace indispensable transformar un círculo en capilla y al mundo aristocrático en atrio de esa capilla. Y esto es un nuevo misterio para París: que todas las esferas de la sociedad burguesa no forman más que un atrio de la capilla del gran mundo.
El señor Szeliga persigue dos propósitos: hacer del misterio que está encarnado en el círculo exclusivo del gran mundo el «bien común del mundo entero»; hacer del notario Jacobo Ferrand, mediante una construcción crítica, un eslabón vivo de ese misterio. He aquí su procedimiento: «La cultura no puede ni quiere atraer todavía a su esfera a todas las clases y a todas las esferas. Únicamente el cristianismo y la moral son capaces de fundar, en esta tierra, reinos universales».