La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Quinta etapa. El Chourineur ha avanzado suficientemente en su metamorfosis moral para tener conciencia, en una forma civilizada, de su situación de perro con respecto a Rodolfo. Después de haberlo arrancado a la muerte, dice a Germain: «Tengo un protector que es para mí lo que el buen Dios es para los buenos sacerdotes…; es como para arrojarse de rodillas ante él»[23]. Y en su pensamiento se encuentra de rodillas delante de su Dios. «Si —continúa— el señor me protege. Cuando digo señor… debería decir monseñor…, pero tengo la costumbre de llamarlo señor Rodolfo; él me lo permite»[24]. Y el señor Szeliga exclama en un éxtasis crítico: «¡Espléndido despertar, maravillosa expansión!».
Sexta etapa. El Chourineur termina dignamente su carrera de pura devoción y su papel de bulldog moral haciéndose asesinar finalmente para salvar a Monseñor. En el preciso instante en que Esqueleto amenaza al príncipe con su cuchillo, el Chourineur detiene el brazo del asesino. Esqueleto lo atraviesa con su cuchillo. Pero en el momento de morir, Chourineur dice a Rodolfo: «Tenía razón al decirle a Marcial que un gusano como yo podía ser a veces útil a un gran señor como usted»[25].