La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Además de la relación real que existe entre el propietario (la «fuerza individual» actuante) y su casa (la «base objetiva»), la especulación mística e incluso la estética especulativa necesitan una tercera unidad concreta, especulativa, un sujeto-objeto, que reúna en una sola y misma persona la casa y el propietario de la casa. Como a la especulación no le agradan las meditaciones naturales con todos sus detalles, no comprende que la misma parcela de estado social, la casa, por ejemplo, que es para uno, el propietario, una «base objetiva», sea para otro, el arquitecto de la casa, un «acontecimiento épico». Para obtener una «verdadera unidad», la crítica crítica —que reprocha al «arte romántico» el «dogma de la unidad»— reemplaza la relación natural y humana entre el estado social y los acontecimientos por una relación fantasista, un sujeto-objeto místico, de igual modo que Hegel pone en lugar de la relación natural entre el hombre y la naturaleza un sujeto-objeto absoluto, toda la naturaleza y toda la humanidad a la vez, es decir, el espíritu absoluto.
En la Flor de María crítica, «la falta universal del tiempo, la falta del misterio» deviene «el misterio de la falta», como la falta general del misterio deviene, en el tendero endeudado, el misterio de las deudas.