La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Se podría creer que Eugène Sue nos revela algo nuevo, cuando parece tomar como origen de las recompensas a la justicia, es decir, a un pendant de la justicia criminal y que, descontento de una jurisdicción, inventa dos. Desgraciadamente, haciendo esto, no hace más que repetir simplemente una vieja teoría, ampliamente desarrollada por Bentham en la obra anteriormente citada. ¡Pero no le disputaremos a Eugène Sue el honor de haber aportado infinitamente más espíritu crítico en la exposición y en el desenvolvimiento de su proyecto! En tanto que el inglés vulgar no abandona la tierra, Eugène Sue se eleva en sus deducciones a la región crítica del cielo. He aquí lo que dice: «Para espantar a los malvados se materializa los efectos supuestos de la cólera celeste. ¿Por qué no materializar de igual manera y anticipar sobre la tierra los efectos de las recompensas divinas acordadas a los buenos?».
Contrariamente a la teoría de la escuela crítica, en la teoría criminalista celeste se ha idealizado simplemente la teoría terrestre, lo mismo que en la teoría de las recompensas celestes no se ha hecho más que idealizar la teoría terrestre. Si la sociedad no recompensa a todos los buenos, reconozcamos que esto es absolutamente indispensable para que la justicia divina supere en algo a la justicia humana.