Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Enarbolaban en su mano, cual bandera, la alforja proletaria del mendigo para congregar al pueblo tras ellos. Pero cuantas veces los seguía, el pueblo veía brillar en las espaldas de los caudillos las viejas armas feudales y se dispersaba entre carcajadas estentóreas e irrespetuosas.
Una parte de los legitimistas franceses y la joven Inglaterra ofrecían este espectáculo cómico.
Esos señores feudales, que tanto insisten en que sus modos de explotación no se parecen en nada a los de la burguesía, olvidan que las circunstancias y condiciones de la explotación han sido superadas en la actualidad. Cuando demuestran que bajo su dominación no existía el proletariado moderno, olvidan que la burguesía moderna es, precisamente, un retoño necesario de su orden social.
Por lo demás, ocultan tan poco el carácter reaccionario de su crítica que la principal acusación que formulan contra la burguesía consiste precisamente en que bajo su régimen se desarrolló una clase llamada a derruir todo el orden social heredado.
Lo que más reprochan a la burguesía es el hecho de engendrar un proletariado revolucionario, no un proletariado en general.