Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion De ahí que, en la práctica política, participen en todas las medidas represivas contra la clase obrera, y en la vida cotidiana, pese a todas las retóricas ampulosas, se las compongan para recoger las doradas manzanas del árbol de la industria y trocar la fidelidad, el amor y el honor por el comercio de lana, remolacha azucarera y aguardiente.
Del mismo modo en que los curas iban siempre del brazo de los señores feudales, el socialismo clerical va de la mano del socialismo feudal.
Nada más fácil que dar al ascetismo cristiano un tinte socialista. ¿Acaso el cristianismo no luchó también contra la propiedad privada, contra el matrimonio y contra el Estado? ¿Acaso no predicó en su lugar la caridad y la limosna, el celibato y el castigo de la carne, la vida monástica y la Iglesia? El socialismo cristiano no es más que el agua bendita con que el clérigo consagra el despecho del aristócrata.
b) El socialismo pequeñoburgués
La aristocracia feudal no es la única clase derrocada por la burguesía cuyas condiciones de vida se han atrofiado y perecido en la sociedad burguesa moderna. Los villanos y el pequeño campesinado medievales fueron los precursores de la burguesía moderna. En los países menos desarrollados en el aspecto industrial y comercial aún sigue vegetando esta clase junto a la burguesía en ascenso.