Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El proletariado de ParÃs fue obligado por la burguesÃa a hacer la insurrección de junio. En esto ya iba implÃcita su condena al fracaso. Ni su necesidad directa y confesada lo impulsaba a querer conseguir por la fuerza el derrocamiento de la burguesÃa, ni tenÃa aún fuerzas bastantes para imponerse esta misión. Le Moniteur hubo de hacerle saber oficialmente que habÃan pasado los tiempos en que la República tenÃa que rendir honores a sus ilusiones, y fue su derrota la que le convenció de esta verdad: que hasta la más mÃnima mejora de su situación es, dentro de la república burguesa, una utopÃa; y una utopÃa que se convierte en crimen tan pronto como quiere transformarse en realidad. Y sus reivindicaciones, desmesuradas en cuanto a la forma pero minúsculas e incluso todavÃa burguesas por su contenido, cuya satisfacción querÃa arrancar a la República de Febrero, cedieron el puesto a la consigna audaz y revolucionaria: «¡Derrocamiento de la burguesÃa! ¡Dictadura de la clase obrera!».