Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Para defender la pena de muerte casi siempre se la ha presentado como un medio de corrección e intimidación. Pero ¿de dónde proviene el derecho de un individuo a castigar a otro para corregirle o intimidarle? La historia y la estadÃstica demuestran, además, de manera total, que desde CaÃn el mundo jamás ha sido ni corregido ni intimidado por el castigo. No hay más que una teorÃa filosófica del castigo que presupone el reconocimiento abstracto de la dignidad humana; es la teorÃa enunciada por Kant y precisada por Hegel. […] En lugar de ver en el criminal un objeto pasivo, un esclavo de la justicia, Hegel lo eleva al rango de un sujeto libre y autónomo; pero aquà como en otros sitios, es fácil ver que el idealismo alemán no hace más que revestir con un manto metafÃsico las leyes de la sociedad existente, y asà las consagra. […] Esta teorÃa según la cual la pena es querida por el propio criminal, no es la forma metafÃsica del antiguo derecho del tótem: ojo por ojo, diente por diente, sangre por sangre. En realidad, la pena de muerte es un medio por el cual la sociedad se defiende contra todo aquello que amenace sus condiciones de existencia. Que es por tanto miserable esta sociedad que no ha encontrado otro medio de defensa que el verdugo y que proclama su brutalidad como si fuera una ley eterna.
New York Daily Tribune, 17-18 de febrero de 1853
