Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Supongamos una tasa de plusvalía dada (es decir, la extensión de la jornada de trabajo y el excedente de trabajo sobre el necesario para la reproducción de la paga del obrero) y digamos que es igual al 50 por ciento. En este caso, con una jornada de trabajo de, por ejemplo, 12 horas, el obrero trabajaría 8 horas para sí y 4 (8/2) para el empleador. Y supongamos esto para todas las industrias, de modo que cualquier diferencia en el tiempo medio de trabajo es simplemente una compensación de la mayor o menor dificultad del trabajo, etcétera.
En estas circunstancias, con igual explotación del obrero en diferentes industrias, capitales diferentes del mismo volumen producirán cantidades muy diferentes de plusvalía en diferentes esferas de la producción y, por consiguiente, muy diferentes tasas de beneficio, ya que la ganancia no es sino la proporción de la plusvalía respecto del capital total aplicado. Esto dependerá de la composición orgánica del capital, esto es, de su distribución en capital constante y variable.
Carta a F. Engels, 2 de agosto de 1862