Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Tomemos luego dos mercancÃas, por ejemplo, trigo y hierro. Su relación de cambio, cualquiera que sea, es siempre representable en una ecuación en la cual se iguala un determinado quantum de trigo con un cierto quantum de hierro, por ejemplo, 1 quarter de trigo = a quintales de hierro. ¿Qué dice esa ecuación? Que un algo común de la misma magnitud existe en dos cosas diferentes, en 1 quarter de trigo y también en a quintales de hierro. Asà pues, ambos son iguales a una tercera cosa que por sà misma no es ni lo uno ni lo otro. Cada uno de los dos primeros, en la medida en que es valor de cambio, tiene pues que ser reducible a esa tercera cosa.
Un simple ejemplo geométrico lo ilustra. Para determinar y comparar el área de todas las figuras de lados rectos se las descompone en triángulos. El triángulo mismo se reduce a una expresión totalmente distinta de su figura visible: el semiproducto de su base por su altura. Asà precisamente hay que reducir los valores de cambio de las mercancÃas a un algo común del que representan un más o un menos.