Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El individuo no funciona como capitalista, como capital personificado, dotado de voluntad y consciencia, más que en la medida en que el único motivo impulsor de sus operaciones es la creciente apropiación de la riqueza abstracta. Así pues, el valor de uso no se debe tratar nunca como finalidad inmediata del capitalista. Tampoco cada ganancia particular, sino el movimiento incesante de ganar. Este impulso absoluto al enriquecimiento, esta apasionada caza del valor es común al capitalista y al atesorador, pero mientras que el atesorador no pasa de ser un capitalista necio, el capitalista es el atesorador racional. El incesante aumento del valor a que aspira el atesorador intentando salvar el dinero de la circulación lo consigue el capitalista más listo, entregando ese dinero una y otra vez a la circulación.