Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El proceso de producción capitalista es, esencialmente y al mismo tiempo, proceso de acumulación. Se ha mostrado cómo en el progreso de la producción capitalista la masa de valor que tiene que ser simplemente reproducida, conservada, aumenta y crece al crecer la productividad del trabajo, aunque la fuerza de trabajo aplicada permanezca constante. Pero con el desarrollo de la productividad del trabajo aumenta aún más la masa de los valores de uso producidos, de los cuales los medios de producción constituyen una parte. Y el trabajo adicional mediante cuya apropiación se puede reconvertir en capital esa riqueza adicional no depende del valor, sino de la masa de esos medios de producción (incluidos los medios de vida), pues en el proceso de trabajo el trabajador no tiene que ver con el valor, sino con el valor de uso de los medios de producción. Pero la acumulación del capital y la concentración del mismo son por sí mismas un medio material de aumento de la fuerza productiva. Mas en ese crecimiento de los medios de producción queda incluido el crecimiento de la población obrera, la creación de una población correspondiente al sobrecapital y que hasta rebasa en conjunto sus necesidades; una sobrepoblación, pues, de trabajadores. Un exceso momentáneo del sobrecapital respecto de la población obrera dominada por él tendría dos efectos. Por una parte, aumentaría paulatinamente la población trabajadora a través del aumento del salario y, por lo tanto, mitigando las influencias que diezman y aniquilan la reproducción de los trabajadores, así como facilitando las bodas; pero por otra parte, mediante la aplicación de los métodos que crean plusvalía relativa (introducción y perfeccionamiento de maquinaria) crearía aún más rápidamente una sobrepoblación relativa artificial, la cual, a su vez —puesto que en la producción capitalista la miseria engendra población—, es el invernadero en el que se produce un aumento realmente rápido de la población. Se deduce, pues, de la naturaleza del proceso de acumulación capitalista —que es sólo un momento del proceso de producción capitalista— que el aumento de la masa de medios de producción destinados a convertirse en capital encuentra siempre a mano una población trabajadora explotable que ha crecido paralelamente y es incluso excedente. Por lo tanto, en el progreso del proceso de producción y acumulación tienen que aumentar la masa del plustrabajo susceptible de ser absorbido y apropiado y, por lo tanto, la masa absoluta del beneficio de que se apropia el capital social. Pero las mismas leyes de la producción y la acumulación aumentan también en progresión creciente, junto con la masa, el valor del capital constante más rápidamente que el de la parte variable del capital, la cual se puede cambiar por trabajo vivo. Las mismas leyes producen, pues, para el capital social una masa absoluta de beneficio creciente y una tasa de beneficio descendente.