Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Las dificultades internas parecen casi mayores que las dificultades externas: sobre el «de dónde» no hay ninguna duda, pero la confusión sobre el «adónde» es grande. No sólo se ha desencadenado una anarquía general entre los reformadores, sino que todos debemos confesarnos que carecemos de una idea precisa sobre lo que tiene que pasar. Por otra parte, en esto precisamente consiste la ventaja de la nueva tendencia: nosotros no anticipamos dogmáticamente el mundo sino que queremos encontrar el mundo nuevo a partir de la crítica del viejo. Hasta ahora los filósofos habían tenido lista en sus pupitres la solución a todos los enigmas, y el estúpido mundo exotérico no tenía más que abrir su morro para que le volasen a la boca las palomas ya guisadas de la Ciencia absoluta. Ahora la filosofía se ha mundanizado. La demostración más evidente la da la misma conciencia filosófica, afectada por el tormento de la lucha no sólo externa sino también internamente. No es cosa nuestra la construcción del futuro o de un resultado definitivo para todos los tiempos pero, en mi opinión, está muy claro lo que nos toca hacer hoy: criticar sin contemplaciones todo lo que existe, sin contemplaciones en el sentido de que la crítica no se asuste ni de sus consecuencias ni de entrar en conflicto con los poderes establecidos.