Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Ciertas prestaciones de servicios o los valores de uso en que se traducen ciertos trabajos o actividades se materializan en mercancías, mientras que otras no dejan un residuo tangible que pueda distinguirse de la persona misma o no dan como resultado una mercancía susceptible de ser vendida. Por ejemplo, los servicios prestados por un cantante satisfacen mi necesidad estética, pero mi disfrute se manifiesta en una acción inseparable de la persona misma del cantante y termina en el momento en que termina la acción de cantar. De lo que yo disfruto es de su actividad, de la repercusión de esta sobre mi oído. Los mismos servicios, como la mercancía que compro, pueden ser necesarios o parecerlo, como ocurre por ejemplo con los del soldado, el médico o el abogado, o puede tratarse simplemente de servicios que me proporcionan un goce. Esto no modifica para nada su destino económico. Cuando nos sentimos sanos y no necesitamos del médico o tenemos la suerte de no vernos metidos en pleitos, huimos como de la peste de gastar el dinero en pagar servicios médicos o jurídicos.
Puede también ocurrir que los servicios nos sean impuestos, que se trate de servicios de funcionarios, etcétera.