Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El esclavo sólo trabaja bajo el acicate del temor exterior y no para su existencia —que no le pertenece, aunque sin embargo le está garantizada—, mientras que el trabajador libre trabaja para sus necesidades (wants). La conciencia (o más bien la ilusión) de una determinación personal libre, de la libertad, asà como el sentimiento de responsabilidad (responsibility) anejo a aquélla, hacen de éste un trabajador mucho mejor que aquél. El trabajador libre, como cualquier otro vendedor de mercancÃa, es responsable de la mercancÃa que suministra y que debe suministrar con cierto nivel de calidad si no quiere ceder el campo a otros vendedores de mercancÃas del mismo género (species). La continuidad de la relación entre el esclavo y el esclavista es tal que en ella el primero se mantiene sujeto por coerción directa. El trabajador libre, por el contrario, está obligado a mantener él mismo la relación, ya que su existencia y la de los suyos depende de que renueve continuamente la venta de su capacidad de trabajo al capitalista. En el caso del esclavo, el salario mÃnimo aparece como una magnitud constante, independiente de su trabajo.