Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Todo trabajador productivo es un asalariado, pero no todo asalariado es un trabajador productivo.
Cuando se compra el trabajo para consumirlo como valor de uso, como servicio para ponerlo como factor vivo en lugar del valor del capital variable e incorporarlo al proceso capitalista de producción, el trabajo no es trabajo productivo y el trabajador asalariado no es trabajador productivo. Se consume su trabajo a causa de su valor de uso, no como trabajo que pone valores de cambio, se le consume improductiva, no productivamente. El capitalista, pues, no se le enfrenta como tal, como representante del capital; por ese trabajo intercambia su dinero como rédito, no como capital. El consumo de ese trabajo no equivale a D – M – D’, sino a M – D – M (la última es el trabajo o el servicio mismo). El dinero funciona aquí únicamente como medio de circulación, no como capital.
Así como las mercancías que compra el capitalista para consumo privado no se consumen productivamente, no se transforman en factores del capital, tampoco ocurre eso con los servicios que compra por grado o por fuerza (al Estado, etcétera) a causa de su valor de uso, para su consumo. Los mismos no se convierten en factor del capital. Por consiguiente, no son trabajos productivos y sus ejecutantes no son trabajadores productivos.