Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Las actividades e instancias del Estado dependen de sus individuos (sólo a través de ellos obra el Estado), pero no del individuo como realidad física sino estatal, en su condición política. Por eso es ridículo que Hegel las presente en una «vinculación extrínseca y accidental a la personalidad particular como tal». Esa vinculación es, por el contrario, sustancial; se basa en una cualidad esencial del individuo, las instancias y asuntos del Estado son su resultado natural. El absurdo proviene aquí de que Hegel los entiende como algo abstractamente independiente y contrapuesto a la individualidad particular, olvidando que ésta es humana y los asuntos e instancias del Estado son funciones humanas. Hegel olvida que la esencia de la «personalidad particular» no consiste en su barba, su sangre o su abstracta natura, sino en su ser social, y que los asuntos del Estado, etcétera, no son sino formas en que existen y actúan las cualidades sociales del hombre. Por tanto, es evidente que los individuos, en cuanto representan los asuntos y poderes del Estado, son considerados desde el punto de vista social y no privado.
Crítica de la filosofía del Estado de Hegel (1843)