Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion En esas circunstancias sus portavoces se dividieron en dos columnas. En una, gentes prudentes, prácticas y amigas de la ganancia, en torno a la bandera de Bastiat, el más superficial y, por lo mismo, el más logrado de los representantes de la apologética económica vulgar; en otra, los orgullosos de la dignidad profesoral de su ciencia, seguidores de J. S. Mill en el intento de reconciliar lo irreconciliable. Los alemanes siguieron siendo meros alumnos, adoradores y secuaces, vendedores a domicilio del gran negocio extranjero también en la época de decadencia de la economÃa burguesa, igual que lo habÃan sido en la época clásica de ésta.
El peculiar desarrollo histórico de la sociedad alemana excluyó, pues, aquà toda continuación original de la economÃa «burguesa». Pero no su crÃtica. En la medida en que esa crÃtica representa a alguna clase, no puede representar más que a la clase cuya tarea histórica es la revolución del modo de producción capitalista y la abolición final de las clases: el proletariado.