Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Fue positivo, ligeramente cÃnico —sin aparentar entusiasmo—, interesante y, a menudo, según creo, mostró ideas muy adecuadas cuando estuvo conversando sobre el pasado y el presente, pero vagas e insatisfactorias cuando se refirió al futuro.
Espera, no de manera irrazonable, una cercana y gran crisis en Rusia. Cree que comenzará por reformas desde arriba que el viejo edificio en mal estado no será capaz de soportar y esto llevará a su derrumbe. Sobre qué ocuparÃa su lugar no tenÃa de forma patente una idea clara excepto que durante mucho tiempo Rusia no podrá ejercer ninguna influencia sobre Europa.
Cree que después el movimiento se extenderá hacia Alemania cobrando allà la forma de una revuelta contra el sistema militar existente.
A mi pregunta, «pero ¿cómo espera que el Ejército se ponga en contra de sus altos mandos?», respondió: «Olvida que ahora en Alemania, el Ejército y la nación son casi la misma cosa. Esos socialistas de los que ha oÃdo hablar son soldados experimentados como cualquier otro. No debe pensar sólo en el soldado raso. Debe pensar en los reservistas, aunque también hay mucho descontento en la tropa. Nunca fue un ejército en el que la severidad de la disciplina condujera a muchos suicidios. La distancia entre dispararse a uno mismo y disparar a un oficial es corta y un ejemplo, una vez establecido, es seguido con rapidez».