Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Un solo acto constituye el Estado político y realiza, a la vez, la disolución de la sociedad burguesa en individuos independientes cuya relación es el derecho como lo era el privilegio entre los hombres de los estamentos y los gremios. Ahora bien, el hombre en cuanto miembro de la sociedad burguesa, el hombre apolítico, tiene que aparecer como el hombre natural. Les droits de l’homme se presentan como droits naturels, porque la actividad consciente de sí se concentra en el acto político. El hombre egoísta es el resultado pasivo, meramente dado por la disolución de la sociedad, objeto de la certeza inmediata y por tanto objeto natural. La revolución política disuelve la vida burguesa en sus partes integrantes sin revolucionar ni someter a crítica esas mismas partes. Para la sociedad burguesa, el mundo de las necesidades, del trabajo, de los intereses privados, del derecho privado son la base en que se apoya, un último presupuesto y, por consiguiente, su base natural. Por último, el hombre en cuanto miembro de la sociedad burguesa pasa por el hombre propiamente dicho, homme a diferencia de citoyen, pues es el hombre en su existencia sensible, individual, inmediata; en cambio, el hombre político no es sino el hombre abstracto, artificial, el hombre como una persona alegórica, moral. El hombre real no es reconocido más que en la figura del individuo egoísta.
La cuestión judía (1843)