Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion De este modo, si 500 000 o 600 000 electores socialdemócratas (la décima o la octava parte del censo electoral), dispersos además por todo el paÃs, son lo bastante sensatos para no romperse la cabeza contra un muro y para no lanzarse, en la proporción de uno contra diez, a una «revolución sangrienta», eso demuestra que han renunciado para siempre a utilizar cualquier gran acontecimiento de la polÃtica exterior y el ascenso revolucionario por él provocado, e incluso la victoria lograda por el pueblo en el conflicto que pueda producirse sobre esta base. Si alguna vez BerlÃn vuelve a dar pruebas de su incultura con otro 18 de Marzo, la socialdemocracia no participará en la lucha, como «cualquier chusma ansiosa de lanzarse a las barricadas» (p. 88), sino que «seguirá el camino de la legalidad», apaciguará la insurrección, retirará las barricadas y, en caso necesario, marchará con el glorioso Ejército contra la masa unilateral, grosera e inculta. Y si esos caballeros afirman que no era tal la intención de sus palabras, ¿qué era, pues, lo que querÃan decir?
Pero aún falta lo mejor: