Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Cuanto más sereno, objetivo y circunspecto sea el partido en su crÃtica del orden actual y en sus propuestas de reforma, menos posibilidades habrá de que se repita la jugada, que ahora ha tenido éxito (al dictarse la ley contra los socialistas), y gracias a la cual la reacción consciente ha logrado meter en un puño a la burguesÃa, intimidada por el fantasma rojo. (p. 88)
Para liberar a la burguesÃa de toda sombra de temor hay que demostrarle clara y palpablemente que el fantasma rojo no es más que eso, un fantasma que no existe en la realidad. Pero el secreto del fantasma rojo está precisamente en el miedo de la burguesÃa a la inevitable lucha a vida o muerte que tiene que librarse entre ella y el proletariado, está en el temor al inevitable desenlace de la actual lucha de clases. Acabemos con la lucha de clases y la burguesÃa, lo mismo que «todas las personas independientes no temerán marchar del brazo con el proletariado». Pero éste será precisamente quien se quede con un palmo de narices.
Por lo tanto, el partido debe demostrar con su acatamiento y humildad que ha renunciado para siempre a «los despropósitos y a los excesos» que dieron pie a la promulgación de la ley contra los socialistas. Si promete voluntariamente no salirse del marco de esa ley, Bismarck y la burguesÃa serán naturalmente tan amables que la abolirán, pues ya no será necesaria.