Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia En la vida práctica encontramos no solamente la competencia, el monopolio y el antagonismo entre la una y el otro, sino también su síntesis, que no es una fórmula, sino un movimiento. El monopolio engendra la competencia, la competencia engendra el monopolio. Los monopolistas compiten entre sí, los competidores pasan a ser monopolistas. Si los monopolistas restringen la competencia entre ellos por medio de asociaciones parciales, se acentúa la competencia entre los obreros; y cuanto más crece la masa de proletarios con respecto a los monopolistas de una nación, más desenfrenada es la competencia entre los monopolistas de diferentes naciones. La síntesis consiste en que el monopolio no puede mantenerse sino librando continuamente la lucha de la competencia.
Para deducir dialécticamente los impuestos que siguen al monopolio, el señor Proudhon nos habla del genio social que, después de haber seguido intrépidamente su ruta en zigzag,
«después de haber marchado a paso seguro, sin arrepentirse y sin detenerse, cuando llega a la esquina del monopolio lanza una melancólica mirada atrás y, luego de una profunda reflexión, grava con impuestos todos los artículos de la producción y crea toda una organización administrativa a fin de que todos los empleos sean concedidos al proletariado y pagados por los monopolistas». [I, 284, 285]