Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Señalare también, de pasada, que si el señor Proudhon no ha alcanzado a comprender el origen histórico de las máquinas, peor aún ha comprendido su desarrollo. Puede decirse que hasta 1825 —perÃodo de la primera crisis universal— las necesidades del consumo, en general, crecieron más rápidamente que la producción, y el desarrollo de las máquinas fue una consecuencia forzada de las necesidades del mercado. A partir de 1825, la invención y la aplicación de las máquinas no ha sido más que un resultado de la guerra entre patronos y obreros. Pero esto solo puede decirse de Inglaterra. En cuanto a las naciones europeas, se vieron obligadas a emplear las máquinas por la competencia que les habÃan los ingleses, tanto en sus propios mercados como en el mercado mundial. Por último, en Norteamérica la introducción de la maquinaria se debió tanto a la competencia con otros paÃses como a la escasez de mano de obra, es decir, a la desproporción entre la población del paÃs y sus necesidades industriales. Por estos hechos puede usted ver que sagacidad pone de manifiesto el señor Proudhon cuando conjura el fantasma de la competencia como tercera evolución, ¡cómo antÃtesis de las máquinas!
Finalmente, es en general un verdadero absurdo hacer de las máquinas una categorÃa económica al lado de la división del trabajo, de la competencia, del crédito, etc.