Teorias sobre la plusvalia
Teorias sobre la plusvalia Pero Bastiat no representa todavía la etapa final. Se caracteriza todavía por una falta de erudición y un conocimiento completamente superficial de la ciencia, que trata de pintar de color de rosa, en interés de la clase dominante. La apologética es, todavía en él, apasionada y en eso consiste su verdadera labor, puesto que toma de otros el contenido de la economía, como mejor encaja en su propia pacotilla. La forma final es la forma profesoral, que aborda los problemas «históricamente» y busca en todas partes «lo mejor», con prudente sabiduría, sin que importen tanto las contradicciones como la sistematización. Se mata el espíritu en todos los sistemas //922/, embotándolos, y haciéndolos convivir pacíficamente unos junto a otros. El ardor de la apologética se ve templado aquí por la erudición que mira displicentemente desde lo alto las exageraciones de los pensadores economistas y sólo las deja flotar como curiosidades en medio de su mediocre papilla. Y como, al mismo tiempo, semejantes trabajos sólo comienzan a aparecer cuando ya la economía política como ciencia ha llegado a su momento final, tenemos aquí, al mismo tiempo, la tumba de esta ciencia. Y huelga decir que [estos autores] se elevan con la misma arrogancia por encima de las fantasías de los socialistas. Hasta el verdadero pensamiento de un Smith, de un Ricardo, etc. —y no solamente su [445] elemento vulgar— aparece aquí vacío de todo pensamiento y convertido en vulgarización. Un maestro en este género es el señor profesor Roscher, quien modestamente se proclama el Tucídides de la economía política.(137) Es posible que su identidad con Tucídides se basa en la idea que este profesor se forma de Tucídides, quien, según él, confunde constantemente la causa y el efecto.