Pedro y Juan
Pedro y Juan Bajo una tienda situada en el campo almorzaban unos cuantos amigos que habÃan ido allà desde Etretat, y en el interior de la casa se oÃa ruido de voces, de risas y de vajilla.
Tuvieron que almorzar en una salita, porque todos los comedores estaban llenos. De pronto Roland vio en la pared redes para pescar cangrejos.
—¡Hola! —exclamó—. ¿También aquà se pesca?
—Sà —respondió Beausire—. Es donde hay más cangrejos en toda la costa.
—Si pescáramos después de almorzar…
Precisamente la marea bajaba a las tres, y resolvieron pasar la tarde pescando.
Comieron poco para evitar la afluencia de sangre a la cabeza cuando metieran los pies en el agua. Además querÃan reservarse para la comida, que encargaron que fuese magnÃfica.