Pedro y Juan
Pedro y Juan —El sobrecargo puede ganar diez mil francos y el médico cinco mil de sueldo fijo, con alojamiento, manutención, luz, servicio, etc., etc., lo que equivale a otros diez mil francos.
Pedro, que habÃa levantado los ojos, encontró los de su hermano y le comprendió.
Después de vacilar un momento, preguntó:
—¿Es muy difÃcil de obtener la plaza de médico en un transatlántico?
—Sà y no. Todo depende de las circunstancias y de las relaciones.
Después de un momento de pausa preguntó el doctor:
—¿Y sale la Lorena el mes que viene?
—El dÃa 7.
Pedro, callado durante algunos minutos, pensó que si pudiera embarcarse como médico en aquel buque serÃa una solución. Después ya verÃa; quizás lo dejara. Entretanto se ganarÃa la vida sin deber nada a su familia. La antevÃspera habÃa tenido que vender el reloj, porque ya no podÃa pedir nada a su madre. No tenÃa otro recurso para comer otro pan que no fuera el de su casa, ni para dormir en otra cama y bajo otro techo, y dijo después de algunas vacilaciones:
—Si pudiera me embarcarÃa con gusto en ese barco.
—¿Por qué no has de poder? —preguntó Juan.