Pedro y Juan
Pedro y Juan Nada más fácil que llegar a esto por medio de hábiles reclamos, de sueltos en el Figaro, diciendo que la Facultad de ParÃs tenÃa los ojos fijos en él, y se interesaba por las curaciones sorprendentes emprendidas por el joven y modesto sabio del Havre. Y serÃa más rico que su hermano, más rico y célebre, y estarÃa muy contento de sà mismo, porque no deberÃa la fortuna más que a sà propio; y se mostrarÃa generoso con sus ancianos padres, justamente orgullosos de su fama. No se casarÃa, porque no querÃa paralizar su existencia con una mujer única y molesta, pero tendrÃa queridas entre sus más lindas clientes.
Se creÃa tan seguro del éxito, que saltó de la cama como para realizar en seguida su plan, y se vistió con objeto de salir a buscar la habitación que necesitaba.
Andando por las calles, pensó qué ligeras son las causas determinantes de nuestras acciones. HacÃa tres semanas que hubiera podido y debido tomar esta resolución, nacida súbitamente en él, sin la menor duda, a consecuencia de la herencia de su hermano.