Pedro y Juan

Pedro y Juan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se levantó resuelto a prevenir a su hermano y ponerle en guardia contra el horrible peligro que amenazaba el honor de su madre. Pero ¿qué haría Juan? Seguramente lo más sencillo sería renunciar la herencia, que iría a parar a los pobres, y decir a los amigos y conocidos enterados de este legado que el testamento contenía cláusulas y condiciones inadmisibles que hubieran hecho de Juan, no un heredero, sino un depositario.

Al entrar en la casa paterna pensaba que debía ver a Juan a solas, para no hablar delante de sus padres de semejante asunto.

Desde la puerta oyó gran ruido de voces y risas en la sala, y al entrar vio a la señora de Rosemilly y al capitán Beausire, a quienes su padre había convidado a comer para solemnizar el fausto acontecimiento.

Habían mandado llevar vermouth y ajenjo para abrir el apetito, y todos estaban de buen humor. El capitán Beausire, un hombre pequeño y redondo a fuerza de haber rodado sobre el mar, cuyas ideas parecían también redondas, que reía a carcajadas y creía que la vida era cosa excelente, en la que no hay nada que no sea aceptable, trincaba con Roland, mientras Juan servía licor a las damas.

La señora de Rosemilly se negaba a tomar la segunda copa, y el capitán Beausire, que había conocido a su esposo, la decía:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker