¿Y a ti qué te pasa?
¿Y a ti qué te pasa? Por la mañana, la rutina vuelve. Pero hay algo que no encaja. Lucas se marcha sin despedidas, sin promesas. Y el vacío que deja no es el de antes. Ahora duele más, porque estuvo cerca, muy cerca… y aún así eligió irse.
Menchu se siente dividida. Por un lado, sabe que lo que comparten en la intimidad es real. Hay ternura, hay conexión. Pero por otro, está cansada de que ese amor se oculte en la sombra, de que él no lo valide frente a los demás.
Mientras tanto, su tía Clara empeora. Cada llamada desde la residencia es más alarmante. Y la fragilidad emocional de Menchu se acentúa. Su tía fue su madre, su guía, su refugio. La posibilidad de perderla se siente como un abismo.
Lucas intenta acercarse de nuevo, pero esta vez ella marca distancia. No es venganza. Es instinto de supervivencia.
—No quiero verte solo cuando estás enfermo. —Menchu, no es eso. —Entonces demuéstramelo. Haz algo distinto. Quédate.
Pero él no puede. O no quiere. Y ella, cansada de palabras vacías, decide no insistir.
Mientras tanto, Lorenzo sigue ahí, constante, paciente. Menchu lo valora, pero no lo ama. Y lo peor es que él también lo sabe.