Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1)
Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1) Sin embargo, la paz es efÃmera. Los hombres de Lynch siguen acechando. Saben que Megan es la clave para doblegar a los McDougall y quieren utilizarla como moneda de cambio.
Duncan lo entiende antes que nadie. —No permitiré que os lleven —jura con fiereza. —No soy una dama que necesite protección —responde Megan, desafiante. —No es protección. Es amor.
Las palabras la golpean con más fuerza que una espada. Duncan la ama. Y ella… ¿puede seguir negando lo que arde en su pecho?
Pero el destino no le da tiempo para responder. Una emboscada. Acero contra acero. Lynch ha venido por ella.
Cuando Megan es capturada, Duncan desata toda su furia. La guerra no es solo por su clan. Es por la mujer que ha cambiado su vida.
Y no piensa perderla.
Megan siente la soga del destino cerrándose sobre su cuello. Encadenada en el campamento de Lynch, su cuerpo está prisionero, pero su espÃritu no se ha doblegado. No piensa volver a ser una marioneta en manos de su tÃo.
—Podéis matarme, pero jamás me someteréis —escupe, con la cabeza en alto. Lynch rÃe. —No necesito que os sometáis, solo que obedezcáis.
