Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1)
Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1) John da un paso al frente. —Venimos en busca de Angus de Atholl. Estas jóvenes son sus nietas.
Duncan entrecierra los ojos, observando a Megan con evidente recelo. No confÃa en los ingleses, y mucho menos en una mujer de sangre mestiza. Pero el deber lo obliga a escoltarlos hasta el castillo de Dunstaffnage, donde el destino de Megan tomará un nuevo rumbo.
Cuando Angus de Atholl los recibe, su reacción es una mezcla de sorpresa y emoción contenida. No esperaba conocer a las hijas de la mujer que una vez amó y perdió. Pero antes de que pueda ofrecerles un refugio seguro, una verdad ineludible sale a la luz:
—Si queréis permanecer aquÃ, deberéis aprender a vivir como escocesas —dictamina el anciano—. Y eso significa obedecer nuestras reglas.
Megan no está dispuesta a dejarse someter. Ni por su abuelo, ni por Duncan McRae, que parece disfrutar desafiándola. Pero Escocia no es Inglaterra, y aquà las mujeres que desafÃan a los hombres deben estar preparadas para enfrentar las consecuencias.
Lo que Megan no sabe es que su mayor enemigo no es el peligro exterior, sino el hombre que la observa con furia y deseo a partes iguales.
