Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1)
Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1) En una celebración en el castillo, Duncan la encuentra bailando con otro guerrero. Algo en su interior se rompe. La arrastra fuera, con los ojos ardiendo de celos y furia contenida.
—Dejad de comportaros como un demonio, McRae —escupe Megan, tratando de liberarse. —¿Y vos dejáis de provocarme, maldita inglesa? —gruñe él.
Entonces, sin pensarlo, la besa. Un beso feroz, rabioso, cargado de todo lo que han contenido durante semanas. Megan deberÃa rechazarlo. Pero su propio cuerpo la traiciona.
El deseo los consume. Y por primera vez, Megan se pregunta si su peor enemigo no es Duncan McRae… sino lo que empieza a sentir por él.
Megan y Duncan han cruzado una lÃnea de la que no pueden volver. Pero si bien el deseo es innegable, el orgullo es aún más fuerte.
Después de aquel beso ardiente, Megan reacciona con furia. No será una más en la lista de conquistas de Duncan McRae.
—No os atreváis a tocarme de nuevo, McRae. —No os preocupéis, inglesa. No volveré a cometer ese error —responde él con frialdad.
Pero ambos saben que es una mentira.
