Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1)
Deseo concedido (Las guerreras Maxwell 1) Los dÃas transcurren entre enfrentamientos, miradas cargadas de tensión y una guerra no declarada entre ellos. Duncan la desafÃa en cada oportunidad, y Megan, lejos de doblegarse, responde con su propia fiereza.
El conflicto se intensifica cuando Megan, empeñada en demostrar que no necesita protección, se escabulle del castillo para explorar las tierras altas. Un grupo de bandidos la intercepta. No está indefensa —sabe usar la espada— pero son demasiados.
Antes de que pueda caer, Duncan aparece con sus hombres. Desata el infierno.
Cuando la batalla termina, él la enfrenta con los ojos llenos de rabia.
—¡Pudiste morir! —brama, sujetándola con fuerza. —¡No necesito que me salvéis! —escupe Megan, apartándose.
Pero en su interior, el miedo y la adrenalina la consumen. Y cuando Duncan la abraza de improviso, ella cierra los ojos y se aferra a él sin pensar.
Esa noche, en el castillo, la tensión estalla. Duncan la arrincona contra la pared de piedra, su aliento caliente en su rostro.
—Decidme que no sentÃs nada por mà —susurra. Megan quiere mentir. Pero no puede.
Cuando sus labios vuelven a encontrarse, es con una urgencia que no deja espacio para dudas. Pero el amor entre dos almas fieras no es un camino fácil.