Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10)
Una herencia salvaje (Las guerreras Maxwell 10) —Lady Bedellia —dijo, poniéndose entre Amanda y ella—, esto se terminó. —¿Qué insinúas? —respondió, incrédula. —Insinuo que no volverás a interferir en mi hogar. —Su voz fue un látigo—. Peyton y Ossian son mis hijos, y nadie decidirá por ellos excepto yo.
La mujer quiso replicar, pero Duncan entró al salón, con Megan a su lado. Su sola presencia hizo que Bedellia retrocediera. Duncan no necesitó decir palabra: la mirada dura del laird fue suficiente para dejar claro que Amanda no estaba sola.
Bedellia abandonó el castillo esa misma tarde, envuelta en dignidad fingida. Amanda la observó partir desde una ventana, sin sentir otra cosa que alivio. SabÃa que aquella batalla no la habÃa librado sola; Brodrick habÃa dado el primer paso hacia su liberación.