El acuerdo
El acuerdo El peso del acuerdo empezaba a pasar factura. Las noches de apariencias perfectas y los dÃas de silencios incómodos se transformaron en algo más profundo, más inquietante. Ni Richard ni Katharine podÃan ignorar la tensión creciente que los envolvÃa, una mezcla de emociones que ninguno de los dos sabÃa manejar. Una noche, durante un evento en el que el CEO de Gavin Group los observaba con interés, Richard deslizó un brazo alrededor de Katharine con un gesto casi natural. —Eres perfecta en esto —murmuró, su sonrisa impoluta mientras hablaba con un colega. Katharine respondió con una sonrisa forzada, pero su voz fue apenas un susurro cargado de reproche. —Esto no es algo en lo que quiera ser perfecta. Cuando volvieron a casa, Katharine no pudo contener más su frustración. Entró al salón y dejó caer su bolso sobre la mesa con un golpe seco. —¿Cómo puedes ser tan frÃo? —preguntó, dándose la vuelta para enfrentarlo. Richard se detuvo en la entrada, sorprendido por su tono. —¿De qué estás hablando? —De todo esto. —Katharine hizo un gesto abarcador, señalando el vacÃo de la casa, su situación, incluso a él—. Fingir. Pretender que todo es perfecto cuando en realidad es una mentira tras otra. Richard frunció el ceño, su postura defensiva inmediata. —Ese fue el trato, ¿recuerdas? Si no puedes manejarlo, puedes irte. —¡Eso es lo que siempre haces! —Katharine lo enfrentó, sus ojos ardiendo—. Todo lo reduces a una transacción. ¿Alguna vez te has preguntado cómo afecta esto a alguien más que a ti? Richard abrió la boca para responder, pero se detuvo. Por primera vez, parecÃa que las palabras de Katharine habÃan perforado algo más profundo que su ego. —No esperaba que esto fuera fácil —dijo finalmente, su tono bajo—. Pero tampoco esperaba que te importara tanto. Katharine dejó escapar una risa amarga. —Porque para ti, nada importa. Todo es un medio para un fin. El silencio entre ellos era espeso, lleno de palabras no dichas. Finalmente, Katharine subió las escaleras, dejando a Richard solo en la sala.