Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Presa de una gran inquietud y de considerables aprensiones, el cirujano salió del camarote. ¿Estaba el capitán Vere mentalmente perturbado de repente, o era solo una ofuscación transitoria, causada por una tragedia tan extraña y extraordinaria? En cuanto al consejo de guerra, al cirujano le pareció imprudente, si no algo peor. Lo que habÃa que hacer, en su opinión, era poner a Billy Budd bajo custodia, según lo prescrito por la costumbre, y, en vista de lo extraordinario del caso, posponer cualquier otra medida hasta que se encontrasen con el resto de la escuadra y pudieran referirlo al almirante. Recordó la inusitada agitación del capitán Vere y sus excitadas exclamaciones, tan opuestas a su estado habitual. ¿Estaba trastornado?
Pero, suponiendo que lo estuviese, no habÃa forma de demostrarlo. ¿Qué podÃa hacer el cirujano? Es inconcebible una situación más delicada que la de un oficial subordinado a las órdenes de un capitán del que sospecha, no que esté loco, desde luego, sino que no se halla en plena posesión de sus facultades. Discutir sus órdenes serÃa una insolencia. Resistirse, amotinamiento.
En obediencia al capitán Vere, comunicó lo sucedido a los tenientes y al capitán de los infantes de marina, sin aludir al estado en que se encontraba el capitán. Todos participaron de su sorpresa y preocupación. Al igual que él, parecÃan opinar que semejante asunto debÃa ser referido al almirante.
