Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero —Una pregunta más —dijo el oficial de los infantes de marina, haciendo uso por primera vez de la palabra con gesto serio y preocupado—. DecÃs que lo afirmado por el maestro de armas era mentira. Pero ¿qué pudo impulsarle a mentir con tanta inquina si habéis declarado que no habÃa animadversión entre los dos?
Ante esa pregunta, que aludÃa de manera no intencionada a una esfera espiritual totalmente ajena a sus pensamientos, Billy se quedó tan confundido y perplejo que es comprensible que algunos de los que le estaban observando lo tomaran como prueba involuntaria de una culpa oculta. De todos modos, se esforzó en dar alguna respuesta, pero enseguida renunció a tan vana empresa y volvió implorante la mirada al capitán Vere, como si lo considerase su mejor amigo y protector. El capitán, que llevaba un rato sentado, se levantó y se dirigió al interrogador: