Billy Budd, marinero

Billy Budd, marinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Así era la cubierta donde yacía el marinero bonito. Ninguna palidez podría haber asomado tras el tono sonrosado de sus mejillas. Habrían hecho falta días a resguardo del sol y el viento para borrarlo. Pero los huesos de los pómulos empezaban a definirse con delicadeza por debajo de la piel. En los corazones fervorosos y reservados hay vivencias que, por breves que sean, devoran el tejido igual que un fuego consume las balas de algodón en la bodega de un barco sin que nadie se dé cuenta.

Pero ahora, tumbado boca abajo entre los dos cañones, como arrancado de raíz por la rueda del destino, la agonía de Billy, causada sobre todo por el virginal enfrentamiento de un corazón joven y generoso con el elemento diabólico que anida con eficacia en algunos hombres, había cesado. No sobrevivió al efecto benéfico de la conversación a puerta cerrada con el capitán Vere. Inmóvil, yacía como en trance, adoptando a veces esa expresión adolescente a la que nos hemos referido antes y que le daba cierto parecido con el niño que duerme en la cuna cuando el cálido resplandor del hogar en la habitación silenciosa acaricia los hoyuelos que se forman de vez en cuando en sus mejillas. Pues en ocasiones, en el trance del encadenado, se difundía por su semblante una luz serena de felicidad nacida de algún sueño o vaga reminiscencia, que luego se disipaba para volver a aparecer de nuevo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker