Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero A unos marineros tan supersticiosos como los de la época anterior a la nuestra, a los marineros de un buque de guerra que acababan de presenciar el prodigio del reposo de esa figura suspendida en el aire que acababa de hundirse en las profundidades, el vuelo de las aves marinas, aunque dictado por la búsqueda de comida, les pareció cargado de significados no tan prosaicos. Se inició entre ellos un movimiento impreciso y se sobrepasaron algunos límites. Se toleró solo un instante. Pues de pronto el tambor tocó a generala, un sonido familiar que se oía al menos dos veces al día, pero que en esta ocasión tenía un carácter pronunciadamente autoritario. La auténtica disciplina militar, si se observa mucho tiempo, llega a causar en las personas normales una especie de impulso ante una voz de mando que recuerda mucho en su prontitud a un instinto.