Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero El descontento precedió a los dos motines y les sobrevivió más o menos soterrado. No es de extrañar que se extendiera el temor de que pudieran repetirse de manera esporádica o generalizada. Un ejemplo de tales aprensiones: en el año en que transcurre nuestro relato, Nelson, en aquel entonces vicealmirante sir Horatio, se hallaba con la flota ante la costa española y el almirante al mando le ordenó trasladar su gallardete del Captain al Theseus, pues este buque acababa de llegar de Inglaterra, donde habÃa participado en el gran motÃn, y el ánimo de la tripulación hacÃa presagiar algún peligro; se pensó que un oficial como Nelson era el indicado, no para someter a los hombres mediante el terror, sino para que su presencia y su heroica personalidad les inspirase una lealtad si no tan entusiasta como la suya al menos igual de sincera.
El caso es que por un tiempo, en más de un alcázar, prevaleció cierta inquietud. En el mar se observaba una cauta vigilancia por miedo a que se produjera una recaÃda. En cualquier momento podÃa producirse un enfrentamiento con el enemigo. Y, cuando asà ocurrÃa, los tenientes destinados en las baterÃas creyeron conveniente en algunos casos apostarse con la espada desenvainada detrás de los hombres encargados de manejar los cañones.