Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Algunos oficiales de su mismo rango, menos serios y con menos lecturas que él, con quienes a veces tenía que relacionarse, lo encontraban poco sociable y lo tenían por un caballero erudito y antipático. Cuando por azar abandonaba su compañía, se decían unos a otros: «Noble caballero, el astral Vere. Por mucho que digan los boletines de la Armada, sir Horatio —refiriéndose al que llegó a ser lord Nelson— en el fondo no es mejor marino ni soldado. Pero, entre vos y yo, ¿no pensáis que lo recorre una vena de pedantería igual que el hilo del rey recorre los aparejos de la Armada?».
Por lo visto tales críticas y confidencias estaban justificadas, pues la conversación del capitán nunca era jocosa y familiar y, siempre que quería ilustrar cualquier asunto relativo a los personajes y sucesos de la época, citaba algún personaje histórico o incidente de la Antigüedad, como si fuesen modernos. No parecía darse cuenta de que a sus toscos interlocutores esas remotas alusiones, por muy pertinentes que fuesen, les resultaban ajenas pues apenas leían otra cosa que los periódicos. Pero a las naturalezas como la del capitán Vere no les resulta fácil andarse con tantos miramientos. Su honradez solo les obliga a ser sinceros, y a veces se pasan de la raya como esas aves migratorias que en su vuelo no reparan en si cruzan o no una frontera.