Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Aunque Billy no se dio cuenta, el hombre le había visto antes por el rabillo del ojo y, cuando reparó en que lo estaba mirando, le saludó con familiaridad como a un viejo amigo, sin interrumpir la conversación con el grupo de fumadores. Uno o dos días después, se cruzó por casualidad por la tarde con Billy en una de las cubiertas de cañones y le dedicó unas palabras amistosas que, por inesperadas y equívocas, dadas las circunstancias, avergonzaron tanto a Billy que no supo qué responder y fingió no haberle oído.