Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero —¡Ah, asà que fue un guardia de popa! ¡Una ventolina, una ventolina![37] –Y con esta exclamación, que lo mismo pudo ser una referencia a un leve soplo de aire que se levantó en ese momento, o a una sutil relación con los guardias de popa, el viejo MerlÃn mordió con los dientes negros un trozo de tabaco de mascar y no respondió a la impetuosa pregunta de Billy, a pesar de su insistencia, pues tenÃa por costumbre sumirse en un lúgubre silencio cada vez que le preguntaban en tono escéptico por uno de sus sentenciosos vaticinios, no siempre claros y que compartÃan más bien la oscuridad caracterÃstica de casi todos los augurios délficos.
Lo más probable es que su larga experiencia hubiese enseñado al anciano esa amarga prudencia que ni aconseja ni se entromete en nada.