Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Y también, el mismo dÃa, desde el costado de su lancha observando muy abajo en ese mismo mar dorado, Starbuck, en voz baja, murmuró…
—¡Fascinación insondable, como nunca un amante vio en los ojos de su joven novia!… No me habléis de vuestros tiburones de hileras de dientes, y de vuestros secuestradores modos canÃbales. Que la fe desplace al hecho; que la ilusión desplace al recuerdo; yo miro muy profundo, y creo.
Y Stubb, como un pez, con escamas destelleantes, saltó en esa misma luz dorada…
—Yo soy Stubb, y Stubb tiene su historia; ¡pero aquà Stubb jura que siempre ha sido jovial!