Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¿Qué? ¿Cómo, en una noche oscura, puede ser que vea mejor que cualquier otro, por muy necio que sea?
—¡AquÃ! —gritó Starbuck, agarrando a Stubb por el hombro y señalando con su mano la proa a barlovento—, ¿no os dais cuenta de que la galerna proviene del este, el mismo rumbo que Ajab sigue en busca de Moby Dick, el mismo que tomó hoy a mediodÃa? Fijaos ahora allÃ, en su lancha; ¿dónde está desfondada? En las tablas de popa, compañero, donde él suele situarse… ¡Su lugar está desfondado, compañero! ¡Saltad ahora por la borda, y cantad hasta desgañitaros, si asà lo deseáis!
— Apenas le comprendo: ¿qué hay en el aire?
—SÃ, sÃ, rodeando el cabo de Buena Esperanza es el camino más corto hacia Nantucket —soliloquió de pronto Starbuck, sin prestar atención a la pregunta de Stubb—. La galerna que ahora nos golpea para hundirnos la podemos tornar en viento favorable que nos impulse a nuestro hogar. Allá, a barlovento, todo es negrura de perdición; pero a sotavento, en dirección al hogar… veo que allà clarea; y no con luz de relámpago.
En ese momento, en uno de los intervalos de profunda oscuridad que seguÃan a los destellos, se escuchó una voz a su lado; y casi en el mismo instante una descarga de truenos estalló en lo alto.
—¿Quién está ah�