Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Como si quisiera infundir un vivo terror en ellos, siendo esta vez él mismo el primer contendiente, Moby Dick había girado, y ahora venía a por las tres tripulaciones. La lancha de Ajab estaba en medio; e instigando a sus hombres, les dijo que afrontaría a la ballena cara a cara —es decir, se lanzaría derecho hacia su frente—, algo no inusual; pues dentro de ciertos límites, tal rumbo oculta el ataque entrante a la visión lateral de la ballena. Pero antes de que ese cercano límite fuera alcanzado, y mientras las tres lanchas aún eran tan claras a sus ojos como los tres mástiles del barco, la ballena blanca, removiéndose hasta alcanzar una furiosa velocidad, precipitándose, como si dijéramos casi en un instante, entre las lanchas, con abiertas mandíbulas y restallante cola, presentó pavorosa batalla en todos los flancos; y ajena a los hierros que le lanzaron desde las lanchas, parecía sólo empeñada en aniquilar cada una de las tablas de que esas lanchas estaban hechas. Mas, diestramente maniobradas, girando incesantemente como corceles adiestrados en el campo de batalla, las lanchas la eludieron durante cierto tiempo; aunque a veces sólo por la anchura de una tabla; mientras, constantemente, el sobrenatural grito de guerra de Ajab hacía trizas cualquier otro alarido que no fuera el suyo.