Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Mi cuerpo, señor, no vos. Dadme algo que haga de bastón; allÃ, esa lanza astillada servirá. Reunid a los marineros. Seguramente no le he visto aún. ¡Por los Cielos, no puede ser!… ¿Falta?… ¡Rápido!, llamadlos a todos.
La sospecha del viejo era cierta. Al reunir a la compañÃa, el parsi no estaba allÃ.
—¡El parsi!… —gritó Stubb—, debe de haberse quedado atrapado en…
—¡Que el vómito negro[152] os retuerza!… Corred todos arriba, abajo, a la cabina, al castillo… Encontradle… ¡No se ha perdido… no se ha perdido!
Pero rápidamente regresaron a él con el parte de que no se encontraba al parsi en ningún lugar.
—SÃ, señor… —dijo Stubb—, atrapado entre la maraña de vuestra estacha… me pareció verle hundirse, arrastrado.